Hay una cosa que he aprendido en 20 años viendo empresas por dentro: cuando Hacienda pone una fecha lejana, la gente respira tranquila y se olvida. Y cuando la fecha se acerca, todos corren a la vez, los que tienen que ayudarte están hasta arriba, y las decisiones se toman con prisa y mal.
Con VeriFactu va a pasar exactamente eso. Lo veo venir.
Así que vamos a hablar de ello con calma ahora, que todavía hay margen. Sin palabras raras, sin asustarte para venderte nada. Solo lo que necesitas saber para no llevarte un susto.
Aviso de entrada: no soy asesor fiscal. Soy alguien que construye software y que ha tenido que meterse en esta normativa a fondo para hacer las cosas bien en lo que construyo. Lo que te cuento aquí es para que entiendas el terreno. Para tu caso concreto, tu gestoría manda.
Qué es VeriFactu, en cristiano
VeriFactu es una obligación de Hacienda sobre el programa con el que haces tus facturas.
La idea es simple: que tu software de facturación registre cada factura de forma que no se pueda trucar después. Ni borrar una factura sin dejar rastro. Ni cambiarle el importe. Ni llevar una caja B con dos contabilidades. Cada factura deja una huella, y esa huella está encadenada con la anterior, como los eslabones de una cadena. Si tocas un eslabón, se nota.
Viene de la Ley Antifraude de 2021, y el detalle técnico lo desarrolla un reglamento de 2023 (el famoso Real Decreto 1007/2023, que verás escrito por todos lados como “el reglamento VeriFactu” o “RRSIF”).
El objetivo de Hacienda no es fastidiarte. Es ir a por el que defrauda con programas hechos a propósito para ocultar ventas. El problema es que la red se echa sobre todos, también sobre el que no ha hecho nada malo pero usa un programa viejo o casero que no cumple.
Y ahí es donde tienes que prestar atención.
¿Esto te afecta a ti? Quién sí y quién no
Vamos a lo práctico. Te afecta o no según cómo factures hoy:
NO te afecta si facturas a mano. Si haces las facturas en papel, talonario de toda la vida, sin ordenador, estás fuera de esto. (Otra cosa es que sea recomendable dar el salto, pero obligado no estás).
NO te afecta si ya estás en el SII. El Suministro Inmediato de Información es ese sistema de las empresas grandes que ya mandan el IVA a Hacienda casi en tiempo real. Si ya estás ahí, quedas exento de VeriFactu.
SÍ te afecta si usas un programa para facturar. Y aquí entra la inmensa mayoría: autónomos y pymes que facturan con un programa, una app, un TPV, un Excel con macros, un módulo de su gestión. Si usas software para emitir facturas, tu software tiene que cumplir VeriFactu.
Resumiendo: si tienes un programa que te saca las facturas, esto va contigo.
Las fechas, y por qué 2027 no es “mucho tiempo”
Apunta las fechas, porque son las que cuentan ahora mismo (ojo, porque ya se han movido una vez):
- 1 de enero de 2027 → obligatorio para las sociedades que tributan por el Impuesto de Sociedades (las SL, vamos).
- 1 de julio de 2027 → obligatorio para el resto de empresas y para los autónomos.
Estas fechas son de hace nada. En diciembre de 2025 el Gobierno retrasó todo un año (antes era 2026), con el Real Decreto-ley 15/2025, de 2 de diciembre. Por eso, si buscas por ahí, te vas a encontrar artículos viejos que todavía dicen 2026. Están desactualizados. Las buenas son las de arriba: 2027.
Ahora, lo importante. “2027 está lejos” es la trampa.
Porque el software que cumple ya existe desde mediados de 2025. Los fabricantes tuvieron que tenerlo listo en julio de 2025. No estás esperando a que nadie invente nada. Las herramientas están en la calle hoy.
Lo único que separa al que llega tranquilo a 2027 del que llega con la lengua fuera es cuándo se mueve.
Y aquí va mi apuesta, basada en haber visto esto con cada cambio normativo (el SII, el TicketBAI en el País Vasco, cada vencimiento gordo): los tres primeros trimestres no llama nadie. El último, no das abasto. Las gestorías saturadas, los que implementamos esto sin huecos, y tú esperando.
El margen que hoy parece un lujo, cuando llegue la fecha, no va a estar.
La multa de la que casi nadie te ha hablado
Aquí viene la parte que pone serio a cualquiera. Y es la que menos se cuenta.
La Ley General Tributaria, en su artículo 201 bis, monta un régimen de multas para esto. Y atención al detalle, porque es lo que mucha gente no entiende:
No te multan por defraudar. Te pueden multar por el simple hecho de TENER un programa que no cumple.
Léelo otra vez. No hace falta que hayas ocultado un euro. Si el programa con el que facturas no cumple los requisitos, la infracción ya existe.
Las cantidades:
- Si eres el usuario (autónomo o empresa): hasta 50.000€ por cada ejercicio fiscal en el que se detecte que usas o tienes software que no cumple.
- Si eres el fabricante del software: hasta 150.000€ por ejercicio y por cada tipo de programa, más 1.000€ por cada copia vendida sin cumplir.
O sea: la ley va a por las dos partes. El que hace el programa trucado y el que lo usa.
Una cosa importante para que no te agobies de más: a ti, como usuario, no te pueden sancionar por esto hasta tu fecha de obligación (1 de enero de 2027 si eres sociedad, 1 de julio de 2027 si eres autónomo o el resto de empresas). Hasta ese día, adaptarte es voluntario: tienes todo ese margen para hacer los deberes con calma. Lo que no conviene es esconder la cabeza y llegar a la fecha sin haberlo tocado.
Y ojo a una frase que vas a oír de algún listo: “es que yo no sabía que mi programa no cumplía”. No vale. La responsabilidad de usar herramientas legales es tuya, del empresario. El desconocimiento no te libra. Por eso hay que ser proactivo y preguntar.
Las dos formas de cumplir (y cuál te conviene)
Aquí mucha gente se lía, así que te lo dejo claro. Hay dos maneras de cumplir el reglamento:
1. Modalidad VeriFactu (la de enviar). Tu programa manda cada factura a Hacienda automáticamente, en el momento, por internet. Tú no haces nada, lo hace el software solo por detrás. A cambio de ese envío, Hacienda te quita un montón de responsabilidades: no tienes que guardar ni custodiar los registros durante años, porque ya los tiene ella. Es la opción más sencilla y la que menos quebraderos de cabeza da.
2. Modalidad no verificable (la de guardar). Tu programa NO envía nada a Hacienda, pero entonces tienes que guardar tú todos los registros, firmarlos electrónicamente, conservarlos años, garantizar que nadie los toca. Más requisitos, más complicación, más responsabilidad sobre tus hombros.
Para la mayoría de pymes y autónomos, la modalidad VeriFactu (la de enviar) es la cómoda. Menos marrones para ti. Y como ventaja extra: tus facturas llevan un código QR que tu cliente puede escanear para comprobar que está registrada en Hacienda. Eso, bien contado, es hasta un sello de “yo voy de cara”.
Y si no tienes ni programa ni ganas de pagar uno: Hacienda va a sacar una aplicación web gratuita para emitir facturas cumpliendo. Limitada, pero gratis. Para el que factura cuatro cosas al mes, puede valer.
Qué hacer para no comerte un marrón (la lista corta)
Vale, ya sabes qué es y qué te juegas. Ahora lo accionable. Esto es lo que yo haría, por orden:
1. Pregunta a tu proveedor de software. Hoy. Llama o escribe al de tu programa de facturación y pregúntale directamente: “¿Tu software cumple el reglamento VeriFactu / Real Decreto 1007/2023?”. Que te lo diga claro.
2. Pídele la declaración responsable. Esto es clave. El fabricante tiene que poder darte un documento donde declara, por escrito, que su programa cumple. Si te lo da, tranquilo. Si te marea, se va por las ramas o no sabe de qué le hablas, mala señal.
3. Si tu programa no cumple, busca uno que sí. Hay opciones de sobra en el mercado, para todos los bolsillos. No te quedes con uno que te va a dejar tirado.
4. Haz la prueba del algodón tú mismo. Emite una factura de prueba e intenta modificarla o borrarla después. Si el programa te deja cambiarla sin dejar rastro, malo. Un sistema que cumple no te deja: para corregir un error, te obliga a hacer una factura rectificativa. Eso es buena señal.
5. No lo dejes para el último trimestre de 2026. Repito esto porque es lo más importante de todo el artículo. Muévete con margen, elige con cabeza, prueba sin prisa. Llegar a 2027 con los deberes hechos cuesta lo mismo que llegar agobiado, pero se duerme mucho mejor.
Por qué te lo cuento
No te lo cuento para venderte miedo ni para colocarte nada. Te lo cuento porque lo he visto demasiadas veces: la empresa que lo deja para el final siempre paga más. Más prisa, más dinero, peores decisiones.
VeriFactu no es el fin del mundo. Es una obligación más, con su fecha y sus reglas, que se resuelve con tiempo y cabeza. El que se organiza ahora ni se va a enterar cuando llegue 2027. El que corra en diciembre de 2026 lo va a pasar mal.
Tú decides en qué grupo quieres estar.
Menos dejarlo para el último día. Más aprovechar el margen que hoy todavía tienes.
Sigue tirando del hilo: por dónde empezar a digitalizar sin tirar el dinero, por qué el ERP no se compra, se ordena la casa y cuánto cuesta de verdad meter tecnología en una pyme.
Esto es información general para que entiendas el terreno, no asesoramiento fiscal personalizado. Para tu situación concreta, habla con tu gestoría o asesor.
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